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Asistentes de voz: ¿truco o trato?


Antes de nada, no espere que le ofrezca una visión imparcial de los asistentes de voz. Alexa y compañía me han hecho enfadar tanto y tan a menudo que no puedo ser ni justo ni imparcial en esto. Ni siquiera necesité tener un asistente propio para llegar a esto: bastaron las visitas a amigos con Smart Homes de diversos tipos.

Por supuesto, el control por voz y la domótica no siempre son inútiles y, en ciertas situaciones, Bixby, Cortana, Google Now y Siri pueden resultarle extremadamente útiles. Cuando tiene que utilizar ambas manos para manejar el volante o si tiene sus brazos enyesados, es realmente práctico contar con un asistente al que solo tiene que dirigirle la palabra.

Como tantos inventos digitales, los asistentes de voz pueden ser tanto una maldición como una bendición. Permítame que le ayude a sopesar los pros y los contras.


El otro día un amigo me envió un chiste que ahora no consigo encontrar , así que he tenido que reconstruirlo de memoria. "En los ochenta lo que nos preocupaba era: ‘¡Dios mío, espían nuestras conversaciones con dispositivos de escucha ocultos!’. En cambio, en 2019, decimos ‘Hola, dispositivo de escucha, añade papel higiénico a mi lista de la compra’".

Hoy en día incluso podemos escoger quién queremos que nos espíe. Los asistentes de voz más conocidos hoy en día son Alexa, de Amazon; Siri, de Apple; el Asistente de Google; Cortana, de Microsoft y Bixby, de Samsung. Sin embargo, algunas líneas de ayuda corporativas también cuentan con tecnología de reconocimiento de voz para anotar los datos y números de teléfono de los clientes, así como para registrar informes de errores. Y no nos olvidemos de mi favorita, la función de voz del GPS de mi coche, a la que se podría describir como "más tozuda que una mula".

Solos, los asistentes no son gran cosa

Solos, los asistentes de voz pueden proporcionar poco más que información básica: la información meteorológica, leerle las noticias o decirle en qué cines se proyecta la última película de Spiderman. Para activarse, necesitan otro hardware de domótica (sustitúyalo si quiere por la palabra de moda: "Smart Home").

Las Smart Homes son las maquetas de ferrocarriles del siglo XXI: por un lado, comprendo la satisfacción de no tener que decir más que unas palabras para que se apaguen las luces en la planta baja, en lugar de tener que volver a bajar las escaleras arrastrando los pies. Por otro lado, esta alegría es tan infantil como cuando las pequeñas puertas del cruce del ferrocarril en miniatura se bajan automáticamente antes de que las atraviese la locomotora eléctrica.

Los asistentes de voz y el hardware de automatización de casas pueden precalentar apartamentos, entornar ventanas, bajar las persianas, regar el césped y cerrar las puertas. Y todo esto a distancia o desde la bañera. Las tareas que antes se asignaban al niño más pequeño de la familia ahora están a cargo de un asistente de voz, que nunca se quejará. Eso, para usted, es el progreso.

Dónde son útiles los asistentes

Para ser justos, los asistentes pueden ser muy útiles. Por ejemplo, para una persona en silla de ruedas, la domótica controlada por voz puede significar un aumento significativo de su independencia. Si usted no es capaz de alcanzar la manilla de la ventana o si lo hace a duras penas, un motor con un mando a distancia ya no será un juguete infantil, sino una gran mejora que enriquecerá su calidad de vida.

Si tiene un brazo enyesado porque ha sufrido un accidente, un teléfono móvil que le escucha le ayuda a superar las tediosas semanas de curación (mejórese pronto, por cierto). Con un GPS de coche, el control por voz es realmente imprescindible: si el navegador le informa de un atasco de tráfico cuando va a 120 km/h por autopista y le pregunta si quiere tomar una ruta 30 minutos más corta, debe ser capaz de reaccionar de forma fiable a un grito de "oh Dios, por favor, sí".

Mientras haya personas para las que los asistentes de voz supongan una mejora útil de su vida y no un simple gadget, no me importa que la tecnología de reconocimiento de voz se extienda más, siempre y cuando yo pueda encontrar la forma de sortearlas. Cuando el sistema de correo de voz de mi proveedor de telefonía se vuelve demasiado molesto, empiezo a murmurar incomprensiblemente hasta que la computadora se rinde y me conecta con una persona real.

¿Es mejor una inteligencia artificial que ninguna?

Los asistentes de voz se suelen asociar con la inteligencia artificial. Dependiendo de la actitud de quien escriba sobre ello, eso puede percibirse como algo genial o como una amenaza, pero en realidad no es más que palabrería. En pocas palabras, la inteligencia artificial no existe. "Aprendizaje automático" es un término mucho más preciso: a grandes rasgos, se trata de que las computadoras aprendan a reconocer patrones y a reaccionar en consecuencia.

Los asistentes de voz actuales ni siquiera aprenden: la mayor parte de la generación actual puede reaccionar sólo a un conjunto de palabras muy limitado y aun así pueden ser muy selectivos. Recientemente, un amigo mío intentó que un altavoz de Alexa apagara la lámpara que estaba junto a su sofá. Lo intentó tres veces con diferentes entonaciones y el volumen de su voz aumentaba con cada intento. Me senté tranquilamente en el sofá, debatiéndome entre burlarme o sentir pena por él.

Puede que la diferencia con un niño testarudo no sea tan grande: Cuando era pequeño, a veces fingía que no escuchaba cuando mi madre gritaba mi nombre desde la sala de estar. Sabía que me necesitaban, pero no me apetecía ir.

Sin embargo, es probable que Alexa no estuviese fingiendo y realmente parece tener problemas de audición. Los altavoces o los teléfonos móviles no pueden reconocer mucho por sí solos. En su lugar, graban el comando y lo envían a una gran red neuronal en la nube, que luego le dice a un estúpido hardware cómo tiene que reaccionar. Si esta conexión se rompe, el asistente simplemente dirá "¿Eh?" con mucha más educación que la que tendría un niño indignado.

Sin más ayuda humana, la actual generación de asistentes de voz sería un completo fracaso. Se sabe que Amazon y Google tienen a un ejército de escritores del tercer mundo transcribiendo entre bastidores y a todo trajín conversaciones grabadas para mejorar el índice de reconocimiento de los sus asistentes. Es poco probable que Apple, Microsoft y Samsung hagan las cosas de manera diferente. Ese es un esfuerzo enorme solo para asegurarse de que Alexa termine tomando nota de un pedido anual de sal y patatas fritas a pesar de habérselo dicho con la boca llena.

La voz estándar siempre es femenina

Hay demasiadas cosas básicas que me molestan de los asistentes de voz como para darles una oportunidad metiéndolos en mi hogar. Para empezar, todos los asistentes de voz parecen hablar con cálidas voces femeninas.

No es que me muera de ganas de que los asistentes de voz hablen con una voz masculina y chillona como la de Gilbert Gottfried, pero me sigue molestando el hecho de que todos los asistentes de voz sean mujeres por defecto. Para mi gusto, no hace tanto tiempo que hemos dejado atrás el cliché del papel sumiso de la mujer. Sólo Siri, de Apple, el Asistente de Google y Bixby, de Samsung, ofrecen la opción de cambiar su género. Google incluso ofrece la posibilidad de escoger entre cuatro voces masculinas. Por otro lado, tanto Alexa como Cortana, de Amazon y Microsoft respectivamente, están ligadas al género femenino, y añadirán pacientemente el papel higiénico a su lista de la compra con sus cálidas voces, siempre y cuando haya una conexión a Internet.

Un tema más profundo es la amarga verdad que se esconde detrás del chiste que mencioné al principio. De tanto en tanto, los asistentes de voz han grabado conversaciones porque confundieron una palabra de una conversación casual con un comando de activación. En Estados Unidos, se dice que miles de altavoces Alexa han reaccionado al unísono cuando se mencionaba su nombre en televisión. Amazon ha presentado recientemente una patente para que Alexa ejecute una instrucción incluso aunque la palabra de activación vaya después del propio comando. Esto sólo puede funcionar si el sistema está escuchando constantemente.

In ioco veritas

Tales circunstancias despiertan nuevos deseos: los secretarios de interior alemanes han expresado recientemente la opinión de que el acceso a las grabaciones de voz de los dispositivos inteligentes del hogar no debería requerir el permiso de un juez para la "vigilancia acústica", sino simplemente una orden de registro; después de todo, las grabaciones ya estaban allí y no fueron grabadas específicamente para los investigadores.

El debate público que se produjo me abrió los ojos respecto a los problemas básicos de la protección de datos que plantean los asistentes de voz. En última instancia, Amazon, Apple, Google y demás almacenan y procesan las grabaciones de sus asistentes de acuerdo con sus propias reglas. En un país como Alemania, donde una buena parte de la población ha sido objeto de una vigilancia estatal sistemática durante décadas, lo que crea un inevitable malestar.

Si Alexa ni siquiera es capaz de entender de manera fiable que debe apagar una lámpara de pie, no quiero ni imaginarme lo que podría ocurrir si el asistente malinterpreta una animada discusión sobre los atentados terroristas como un plan específico para ejecutar uno. Espere un segundo, ahora mismo hay alguien llamando a mi puerta de forma muy insistente...


Comentarios

Drako Drakkonis

06-08-2019 23:34

Desde principios de los años de 1980, empecé a oír acerca del problema que planteaban los virus informáticos, y a mediados de los años de 1990 me hablaron de los famosos "backdoors" que había en el sistema Windows.

En 2001 fui testigo de cómo "Men in Midle" desde Washington, D.C., seguían mis pasos cuando hacía mis primeras consultas idiomáticas en la RAE...

(No, no es broma, fue el "firewall" de la intranet el que me dio el aviso de lo que estaba ocurriendo en el flujo de información que me llegaba por Internet, y - tras un análisis que le tomó algo así como cinco minutos - desde dónde se originaba la intrusión, un edificio no muy lejos de 1600 Pennsylvania Avenue NW.)

Sí, eran los días felices cuando cosas como estas ( virus, "backdoors" y "MiM", por mencionar algunas nada más) resultaban más fáciles de descubrir - por su simpleza - aunque se llevaba mucho tiempo saberlas debidamente. Hoy son más complicadas y más eficientes en su cometido y rara vez nos damos cuenta de que existen a menos que alguien como usted, Herr Himmelein, llame la atención hacia cualquier dirección del problema.

En suma, un "Asistente de Voz" - tal como lo tenemos aquí retratado - es un "Caballo de Troya" descarado, ni más, ni menos.

En efecto, aceptando esta emulación del hermoso regalo de los griegos en su aparente retirada, hemos convenido con el destino bañarnos en las palabras de la vieja maldición china que reza: "Que tengáis días muy interesantes".

La verdad es que desde el día en que salió al mercado el primer ordenador personal (multiplicado por diez con el advenimiento del teléfono móvil), los "días interesantes" no han dejado de caernos encima uno tras otro: Si no es el Meltdown, es la NSA, y si no es un "gusano", es una pandilla de delincuentes "pseudo-crackers" polacos, disfrazados de rusos, que "blufean" con la carta de revelar tus más pervertidos secretos.

Ciertamente, todo tiene su precio. En lo personal, me abstengo de usar el "Asistente de Voz". No creo en esa estúpida visión arcado-asimoviana de que la simbiosis hombre/máquina es lo que debamos aceptar como lo más racional y aconsejable en lo futuro. (¡Sí, Cameron, tu "Alita" es increíble como filme de espectaculares efectos especiales, pero su argumento es un bodrio romanto-mecánico que da asco! ¡Sí, soy robotofóbico y qué!)

Si hay alguno que quiera tener amores con una licuadora inteligente de diez velocidades, será su problema sexual, no el mío, pero yo veo sumamente ridículo tener que discutir con el asistente de GPS la conveniencia o no de seguir la ruta 66 para llegar pronto a casa: El mismo consejo lo estarán recibiendo diez, cien, mil, tres mil conductores de auto. Total: Siempre llegaremos tarde a casa.

PS/ Felcitaciones a SoftMaker por ofrecer la versión en castellano de estos ensayos de Herr Himmelein.

PS al PS/ Y gracias, Herr Himmelein, por darnos a conocer en días pasados el traductor alemán DeepL. Es una herramienta excelente, sin duda, y me consta que supera al de Google y al de Microsoft.

José Luis García

06-08-2019 07:14

El "Gran Hermano" está ahí, y desde su nacimiento estaba claro que "vino para quedarse".
Tenemos dos opciones y ambas con extremos tan similares como opuestos.
Vivir parcial o totalmente 'desconectados', o 'ser honestos al 99%' y por supuesto no tener nada que ocultar (pasado, presente ni FUTURO).
No es el caso, pero es cierto que, los mayores detractores de "los medios" utilizan los mismos para expresarse.

RAMON ARIAS

05-08-2019 20:26

HOLA, EL BLOG ME AYUDA CON TEMAS INÉDITOS Y DE ACTUALIDAD PARA ENRIQUECER NUESTRA CULTURA Y TENER UNA VISION DE LOS TEMAS PRESENTADOS.

GRACIAS POR SU ESFUERZO Y SOBRE TODO DE PUBLICARLO EN ESPAÑOL.

OTRO PUNTO INTERESANTE ES EL DE MICROSOFT Y SU SISTEMA OPERATIVO QUE ESPÍA TODAS NUESTRAS OPERACIONES. TEMA CANDENTE E INTERESANTE. SOBRE TODO PARA VER LAS OPCIONES DE OTRO SISTEMA OPERATIVO, CREO QUE LA ÚNICA OPCIÓN ES LINUX?

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